En el sur de Chile lo llaman “candola” y en el norte, “vino navegado”, lo cierto es que esta bebida surge en Inglaterra con el nombre “Mulled wine” y se prepara con vino tinto cocinado con especias bien otoñales, como el clavo de olor y el jengibre, y se sirve caliente.

Aromatizante y vivaz, el vino especiado nos ayuda a conservar el calor interno y es versátil en sus ingredientes ya que nos permite jugar con la cantidad de azúcar según el grado de dulzor que deseamos, y con los tipos y cantidades de especias. Podemos usar ramas de canela, anís estrellado, nuez moscada, cardamomo, jengibre molido, clavos de olor enteros, miel, naranja, limón y brandy o coñac.

¿Cómo preparar Mulled Wine?
En una olla grande con agua cocinamos los ingredientes elegidos y luego añadimos una botella de vino tinto Cabernet Sauvignon, Syrah o Malbec, mejor evitar los livianos como el Pinot Noir, hasta que suelte vapor. Dejamos a fuego lento durante 20-30 minutos sin que llegue a hervir, y removemos cada tanto para que el azúcar se disuelva y los sabores queden bien integrados.
El Mulled wine, a diferencia de la sangría, está cocinado y se presenta en una taza decorada con una rodaja de naranja. Es un trago ideal para calentar el otoño, perfumar la casa y acompañar una rica comida.

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